La CNT se solidariza y apoya la huelga de hambre llevada a cabo por varios trabajadores de Telefónica en Barcelona

La CNT se solidariza y apoya la huelga de hambre que varios trabajadores de Telefónica han llevado a cabo en Barcelona. Con esta huelga de hambre estos compañeros reivindican la readmisión en sus puestos de trabajo de Marcos y Maricruz.

Marcos y Maricruz fueron despedidos por la multinacional Telefónica aplicándoles la modificación legal incluida en la reforma laboral del 2010 por la que se reducían los límites de bajas médicas que una persona puede sufrir en un periodo de tiempo.
Ambos despidos han sido declarados improcedentes por los tribunales. El de Maricruz por un juzgado de lo social de Madrid y el de Marcos por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. En último caso el Juzgado de lo Social lo había declarado nulo por considerar que el despido vulneraba el derecho fundamental de Marcos a la acción sindical.
La empresa, en aplicación de la legislación laboral tan favorable a ella, ha optado en ambos casos por la indemnización y la no readmisión de las dos personas despedidas.
Estamos ante un claro caso de abuso y arbitrariedad empresarial. Estas dos personas estuvieron de bajas médicas estimadas, firmadas y controladas por los servicios médicos del sistema público de salud y la cantidad de días ni siquiera superaban el exiguo tope máximo establecido legalmente. Por eso han sido declarados improcedentes.
Pero están en la calle. Mientras Maricruz y Marcos están sufriendo la insensible canallada de unos ejecutivos que arbitrariamente decidieron su despido y que se niegan a reconsiderar su decisión. Otros, como Undangarín o Zaplana, son contratados a cuerpo de rey por Telefónica sin que nadie sepa a que se dedican. Los ejecutivos de Telefónica se muestran duros como el pedernal con el débil pero sumisos y obedientes como lacayos con el poderoso.
Es hora de que se readmita a estas dos personas en sus puestos de trabajo. Las grandes proclamas contra las últimas reformas laborales han de concretarse en luchas particulares como esta. Marcos y Maricruz han sufrido en sus carnes esas reformas, han sido víctimas del poder y de los instrumentos que esa nueva legalidad le otorga a la empresa. De manera que la mejor forma de decir “no a la reforma laboral” es arremangarse en conseguir su readmisión.
Nadie de los que estamos en contra de las medidas que el poder nos está imponiendo podemos quedar de brazos cruzados ante el despido de estos dos compañeros. Cada uno de nosotros debemos aportar nuestro grano de arena para conseguir su readmisión.
Si nos tocan a uno, nos tocan a todos.
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