LA SITUACIÓN ACTUAL Y LAS ALTERNATIVAS

La situación actual
El sistema actual es la dictadura de los mercados, que impone lo que ellos quieren, y la democracia es el caramelo que se nos da a los trabajadores para demostrarnos que tenemos libertad. Es una libertad para votar a los que aplicarán lo que exigen los mercados. En definitiva una dictadura del Capital, donde solo tienen cabida los partidos y las organizaciones que aceptan el sistema. 
¿Nos sirven los sindicatos subvencionados?
Los instrumentos de los trabajadores para luchar contra todo esto son los sindicatos.
Hoy los sindicatos han dejado de ser de los trabajadores para convertirse en copias de lo que hace unos años era el Sindicato Vertical en España. 
CCOO y UGT (y otros) tienen:
–            Unas estructuras burocráticas tremendas que cuestan mucho dinero de mantener.
–          Los sindicatos tienen que vivir de las subvenciones estatales para poder subsistir con su estructura. El vivir de las subvenciones estatales supone estar plegados a lo que digan los Gobiernos. Si se está plegado a lo que digan los Gobiernos, se está plegado a lo que digan las Agencias de clasificación crediticia que son las que están dictando las políticas económicas y sociales de los Gobiernos. Todo esto determina que los sindicatos subvencionados han dejado ser un arma para la defensa de las condiciones laborales y sociales de los trabajadores.
–          Esto nos lo demuestra la actitud que han tenido los sindicatos delante de la plaga de EREs que se han producido y su impotencia para convocar una huelga general que frenase esa sangría de trabajadores despedidos.
–          ¿Por qué no se plantean renunciar a las subvenciones estatales para evitar los recortes salariales de los trabajadores públicos?
–          ¿Por qué no se plantean renunciar a los liberados pagados por la patronal, en muchísimas empresas, para evitar que muchos trabajadores se vayan a la calle?
La solución para los trabajadores/as 
Delante de todo este panorama que solución tenemos los trabajadores:
–          Nos debemos unir en asociaciones de trabajadores que sean independientes de las subvenciones estatales y que se financien con las cuotas de sus adherentes.
–           Se debe hacer todo lo posible y necesario para que ni un trabajador más engrose las listas del paro.
–          Para evitar esto debemos forzar al Gobierno y a las empresas a realizar una reforma laboral que contemple como único punto la reducción de jornada laboral, convenientemente a seis horas diarias y a 30 semanales como máximo. Con este horario las empresas que trabajan a tres turnos podrían incorporar el cuarto turno, con lo que entrarían a trabajar un 25% más de personas que en la actualidad. Por otra parte en los grandes comercios que se trabaja 12 horas al día, se podría incorporar un segundo turno de trabajo, ya que en la actualidad hacen trabajar muchas más horas a sus empleados.
–          Tenemos que ser capaces de organizarnos en sindicatos supranacionales que nos unan a todos para acabar con la dictadura de los mercados de la economía capitalista globalizada. Los sindicatos de los trabajadores tienen que ser globales, no pueden ser sectoriales, ni nacionales, ni regionales, ni locales. Sólo la unidad obrera internacional podrá acabar con la dictadura del Capital y de las bolsas.
–          Debemos desenmascarar a los políticos, de todos los colores, a los sindicatos defensores del sistema y atrapados en las prebendas que este les ofrece, y no seguir, nunca más, sus consignas que se lanzan sin contar con las bases, según a ellos les conviene en cada momento y sólo para justificarse, y no para conseguir que los trabajadores sigan siendo las víctimas.
Es el momento que todos los trabajadores y las trabajadoras del mundo -independientemente de las razas o del lugar de nacimiento- nos organicemos para luchar contra la dictadura del capital y exigir:
1- El pleno empleo en todas las zonas del mundo.
2- La reducción de la jornada laboral de acuerdo con los avances tecnológicos.
3- Exigir el salario ético máximo de 25.000 euros anuales, que nadie lo supere y quien lo haga que tenga que dar el resto para asegurar las garantías sociales del conjunto de la población mundial.
4- Evitar la deslocalización de las empresas.
5- Exigir que la crisis la paguen aquellos que la han provocado.
6- Cortar las alas a los mercados y acabar con la dictadura de los mismos.
7- No aceptar disminuciones salariales y reivindicar la igualdad de salarios entre los trabajadores de las diferentes zonas del planeta.
8- Exigir la jubilación a los 60 años y voluntaria a los 55 años.
9- Exigir que se dejen de pagar subvenciones a sindicatos y partidos políticos.
10- Exigir que se deje de financiar a las iglesias.
11- Que se desmantelen los ejércitos del mundo para acabar con las persecuciones, desapariciones, asesinatos y guerras.
12- Que se acabe con la explotación y la opresión del hombre por el hombre. 
Se trata de ir recuperando progresivamente la riqueza producida por el conjunto de la sociedad y que cada vez acaparan menos manos, y de recuperar el poder de decisión sobre nuestras condiciones de vida. 
Nuestra pretensión debe ser conseguir una sociedad justa, libre y sin opresiones de ningún tipo. No podemos tolerar las cadenas físicas, pero tampoco debemos soportar las cadenas mentales, debemos romper todas las cadenas que nos imponen y forjar una nueva sociedad de hombres y mujeres libres, solidarios e iguales. Nadie puede ser superior a otro, todos los hombres y mujeres tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones.
¿Cómo lo conseguiremos?
Todo esto no nos lo van a conceder sin lucha. Para ello no debemos esperar más que las soluciones lleguen de ningún Estado, gobierno o comité de empresa. Ningún avance, mejora, o transformación se ha conseguido sin lucha social previa. 
Como no querrán concedernos lo que es justo para la humanidad, tendremos que arrebatarlo y lo tendremos que hacer antes que acaben con el planeta, que reactiven más los odios raciales, en definitiva antes que nos destruyan.
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